miércoles, 19 de agosto de 2009


Juno acaba de dar a luz a su hijo, que no es su hijo porque lo esta dando en adopción a otra mujer que si desea un hijo y no puede ser madre. Las "vueltas de la vida" en una bella y simple película que pude volver a ver hace poco.
Pero volvamos a la escena, Juno acurrucada en la cama del hospital llorando, y llega su novio, ese tontin que corre hacia el hospital, y se acuesta con ella en la cama y la abraza, y listo, ya esta. De repente yo del otro lado de la tele miro esa escena, tierna, emocionante, ese abrazo infinitamente simple de este lado de la tele duele. De repente, de este lado de la pantalla toda la soledad junta cae. Como un chaparrón sobre mi cabeza, así cae.

Toda la soledad junta.
Toda la incertidumbre.
Todas las lágrimas.
Así de simple, ponerse a pensar que pasara si nunca encuentro ese abrazo, ese simple gesto que reconforte mi alma, esa persona que este ahí y me salve.
Sentir en los huesos la soledad no es simple, no es fácil, no es mas que dolor, profundo dolor. Así se inicio una noche de lágrimas, pensamientos y total insomnio.
No se a veces como explicar, se siente aquí adentro, como me desconcierta y me duele.
En esa noche de tribulaciones, lagrimas y dolor no logre acordarme cuando fue la última vez que alguien me ha besado. Sí, algo tan común, sencillamente un beso, que seguramente habrá sido fugaz, casual e insignificante, pero igualmente no lo recuerdo. Así duelen los labios en esas noches, así se secan junto con mi alma.

Así de simple, así de doloroso, así de sola.

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