martes, 3 de junio de 2008

Días sin mi

De pronto se hizo de noche otra vez. De pronto se termina otro día. ¿Un día más? ¿Un día menos? Casi que no puedo responder a eso. En general tiendo a restar siempre, y no será hoy la excepción.
Mientras escribo esto, se escucha en la tele el relato de un partido de fútbol de vaya a saber que equipo en vaya saber que país, y también se escuchan los autos pasar por la calle, escucho charlar a mis padres, al perro ladrar. Aparentemente nadie se dio cuenta que el día se esta terminando, aparentemente soy la única que piensa que ha perdido otro día mas. O sea un día menos…
Termina otro día en que no fui feliz, otro día en que hice un trabajo que no me gusta, otro día en que subida en la rutina “hice lo que había que hacer”, otro día en que me sentí sola entre la gente. Pero jugué el papel que me tocaba, en esta farsa que es la realidad me puse mi caretita y salí a jugar, y por momentitos fui parte de la farsa. Me levanto y me sumerjo en esa masa pegajosa que es la rutina, me hundo y sigo la corriente. Pero a esta hora sola (siempre sola) y perdida en el laberinto de mi cabeza, me voy sacando un poco la capa pegajosa que me envuelve y no me encuentro, no entiendo como sigo perdiendo todos los días entre tanta viscosidad. Y me siento mas sola, mas perdida en un lugar que no entiendo, que no me pertenece, en el que nunca me encuentro…
¿Y como encontrar a alguien si ni siquiera se donde estoy?
El mundo allá fuera sigue igual, poco importan mis reflexiones si acaban de hacer un gol en la tele, si una moto acaba de pasar a toda velocidad, si ya la charla se convirtió en gritos y el perro ya no ladra…

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