jueves, 15 de mayo de 2008

Laberintos

¿Y que es mejor: la certeza o la duda que abriga una esperanza? Podría hacer una larga disertación sobre el valor de la verdad, pero esta vez las certezas no sirvieron de nada, saber lo que ya sabia no fue lo mejor como las buenas intenciones creyeron. Y de nada sirvió porque solo me perdí más en el laberinto de preguntas en que se convirtió mi cabeza. Y la certeza no me ayudo ni a encontrar la salida ni a enfrentarme con el minotauro.
¿Cómo pueden surgir tantos recuerdos de tan pocas situaciones? ¿Por qué no desapareces como desaparecen todos en mi vida?
Y nada me prometiste, por eso nada puedo reprocharte pero las preguntas no se van. ¿Qué hice mal? ¿Qué hice bien? Sigo perdida en el laberinto. ¿Qué deje de hacer? ¿Por qué mierda no te dejo ir?
No tiene sentido seguir intentando un análisis de una cuestión que no se deja aprehender, pero es el único ovillo que se me ocurre esbozar en este laberinto.
¿Por qué nuestros cuerpos no terminaron de encontrarse? Me vuelven imágenes de esos encuentros infructuosos y surgen mas preguntas. Veo tu espalda desnuda, transpirada ¿Qué hubiera cambiado si hubiéramos podido ser uno?
Seguramente nada...Hubiera-hubieses-podríamos-habríamos… siempre condicionales…y cuales eran las condiciones que faltaron?
Mi gran error fue creer en vos, cuando en realidad no creía en vos sino que intentaba creer en mi ¿Por qué creí que esta vez si? Y creía un poco en mi cuando nos veíamos, en esos pocos encuentros que tuvimos. En esa extraña sensación que me daba ir de la mano con alguien ¿Y por que no yo? Era extraño que me abraces, que me beses ¿y cuando yo? Por momentos sentía que no era yo la que estaba desnuda al lado tuyo sin que me importara nada ¿y porque vos?
Eso me hacia creer en mi… porque esa alteridad que me resulta extraña también era yo, era yo desnuda e indefensa en tus brazos ¿Qué parte de NO no entiendo? Era el yo que quería ser, esa afirmación de mi misma que busque en el lugar equivocado, esa parte de mi que busque en tu boca, en tu lengua, en tus manos, en tu espalda transpirada... en la nada que me diste.
¿Qué mas necesito para terminar esta nada? La buenas intenciones se equivocaron en interceder en la nada, no hay forma de hacer desaparecer algo que nunca fue.
¿Por qué sigo pensando en vos? ¿Por qué tu espalda? ¿Por qué tu sonrisa?
¿Por qué fue tan difícil pasar un buen rato? Creo que solo eso pretendí…

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